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¿Sabotaje Político o Descontento Popular en el tren ardiendo en Buenos Aires?

Por Esteban A. Novoa



A horas de que se estrenara el documental de Fernando Ezequiel Solanas, “La Próxima Estación”, que relata la crisis del transporte trasandino y en especial del controvertido proceso de privatizaciones de los ferrocarriles argentinos, las estaciones Merlo y Castelar (ambas ubicadas en el oeste del Gran Buenos Aires), fueron testigos de una turba que incendió ocho vagones, destruyó otros veinte, apedreó autos, saqueó lo que podía y se enfrentó contra la policía. Unos señalan que fue un intento político de desestabilizar el gobierno de Cristina Fernández y otros señalan que simplemente fue una prueba inequívoca de que el porteño –a diferencia del santiaguino- se aburrió de “bancar” un pésimo servicio de transporte. Hasta el momento no hay nada claro.

 

Quien no tenía duda alguna sobre lo que ocurrió en Merlo fue Aníbal Fernández, ministro de Justicia y Seguridad, quien señaló –con datos, pero sin pruebas concretas- que los incidentes ocurridos en la Línea Sarmiento fue “una situación armada y premeditada”, y sindicó a partidarios de ultra izquierda de atentar concertadamente contra estas dependencias ferroviarias. Según la Casa Rosada, grupos cercanos a Solanas –que grabó el documental “Memorias del Saqueo”, entre otros films-, hicieron cundir el caos entre estas estaciones para hacer propaganda a esta producción cinematográfica.

 

 

Sea verdad o no esta tesis conspirativa, lo único claro es que nuevamente perdió el argentino que nada tiene que ver con toda clase de lío político y que tan sólo quería llegar a su lugar de destino sin novedad. Humillado y vejado por el mal servicio que ofrece Trenes de Buenos Aires (TBA), poco y nada le sirven las explicaciones por parte de las autoridades gubernamentales que con energía defendieron la tesis del complot, pero que evitaron pronunciarse sobre el pobre servicio ferroviario que se ofrece en Capital Federal.

 

Definitivamente no somos los únicos que sufrimos a la hora de tomar locomoción colectiva, aunque la diferencia es muy obvia: Mientras unos agachan la cabeza al momento de escuchar el odioso “póngase atrás de la línea amarilla”, otros son capaces de todo en pro de exigir un sistema digno de transporte.

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4 Comentarios Comenta ↓

  1. playero #
    1

    Complot o no, no sé si la violencia lleve a algo. De todos modos, el pueblo argentino se pone los pantalones, no como el pueblo chileno.

    Salu2.

  2. 2

    No es tanta la docotomía que señala el título. El descontento popular tiene un fin claro: desestabilizar un gobierno que permite la acelerada privatización de los trenes argentinos y que no vela por su bienestar. Como diría una consigna “Ya basta de transar, a exigir”.

    Saludos Doctor.

  3. Luca Prodan #
    3

    Esta si que es Argentinaaaaa (8)

  4. Fabio #
    4

    Fernando Ezequiel Solanas Pacheco es un niño de alcurnia que solo quiere llamar la atención.Sus propuestas son utópicas, sus proyectos no existen. No lo juzgo como cineasta porque siempre me aburrió. Pero es un oligarca que alguna vez posó como revolucionario y ahora se pasó a la derecha.

    En Argentina la única que está trabajando por el pueblo y haciendo cambios revolucionarios es la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner. Y “Pino” Solanas se muere de envidia. Ya quisiera él tener los ovarios que tiene ella.



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