La cartelera en estas últimas semanas ha traído consigo varios estrenos chilenos de directores que pretenden dar un giro a lo que normalmente llamamos cine chileno o a lo que normalmente lo caracteriza como tal. Entre ese nuevo “boom” que se ha producido, especialmente con las películas de Andrés Wood (La buena vida) y Pablo Larraín (Tony Manero), ha aparecido una película que personalmente estaba esperando ver en el cine hace unos meses. Se trata de la cinta del año pasado de Woody Allen (que como todas sus cintas anteriores, recordemos, se estrenan con un año de retraso acá en Chile). Siempre es bueno ver las cintas en el cine, creo, especialmente si son de directores como Allen.
Esta cinta llamada El Sueño de Cassandra viene a demostrarnos una vez más la maestría que tiene el director para hacer películas de distinta especie sin dejar de lado su estilo irónico y agudo al momento de contar las historias. Esta historia en donde dos hermanos son capaces hasta de matar para lograr su objetivo nos muestra una vez más la manera tragicómica en que Woody Allen puede manejar historias a su manera, imprimiéndole un sello propio.
Esta nueva cinta sigue la senda de la gran Match Point del 2005, en donde el director hace una obra lejana a lo que comúnmente se había visto en su cine, jugando con el concepto del bien y del mal de una manera más oscura. Esta película (a diferencia de su antecesora Scoop del 2006) es una comedia al clásico estilo de Woody, pero lamentablemente sin la misma agudeza de sus comedias de antaño. Pero aún así queda claro que luego de su gran obra Woody Allen puede hacer otro tipo de películas tratando de entregar su clásica histeria y su ya mítico cuestionamiento con respecto a lo que está bien o mal cuando se establecen relaciones humanas de todo tipo y sobre todo cuando los intereses personales se interponen en estas.
En esta gran película (que pasa inadvertida entre tantos estrenos que han logrado que el público se dirija solamente a las salas de cine en que éstos son presentados) nos presenta personajes perfilados de una manera que solo el histérico director actor y comediante lo puede hacer. Ian, uno de los hermanos (interpretado magistralmente por Ewan McGregor) es un joven aparentador que necesita que llegue su momento y que es capaz de todo con tal de adquirir dinero y cumplir su sueño de concretar proyectos los cuales lo conviertan en un hombre exitoso. Tal como su tío Howard (Tom Wilkinson), quien ha mantenido a su familia durante años, ya que a su padre nunca ha podido solventar a la familia como él hubiera deseado. Ian quiere superarse y salir de la vida que tiene para así lograr estabilidad y éxito.
Por otro lado se encuentra el otro hermano, Terry, interpretado por Colin Farell, quien es un jugador desmedido que no tiene mucha conciencia de lo que puede hacer cuando se enfrenta al póker o a las carreras de perros. El personaje se mueve por impulsos y por lo mismo acepta lo que su tío Howard propone a él y a su hermano –luego de cuestionárselo profundamente y rechazarlo muchas veces– que es matar a una de las personas que podrían delatarlo por situaciones oscuras en la obtención de su fortuna.
Aunque durante unos minutos Woody Allen nos invita a reirnos de situaciones tragicómicas como por ejemplo las conversaciones de los hermanos, en donde por casualidad se encuentran con su víctima y sin querer acceden a información que los hace dudar más sobre el acto que cometerán, asimismo Allen es capaz de llevarnos de la sorpresa a la risa de un momento a otro. Por lo demás, la película realmente está muy bien trabajada y realizada en todos los aspectos. El guión nos esclarece una vez más las declaraciones del director cuando dice que el director de una obra, según su opinión, debe ser quien escribe ésta también. Es claro que esto Woody Allen lo hace y lo logra a cabalidad simplemente porque puede darle su sello propio y su visión a la película como él lo desee.
Es una muy buena película y es totalmente recomendable ir a verla para disfrutar de la gran agudeza del cine de Woody Allen en un tiempo en que el cine cada vez está perdiendo cada vez más independencia, aunque abunden las películas “independientes”.
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hola Francisco, me gustó leer sobre woody, me gustan más sus peliculas antiguas en donde hay muchos personajes y parece todo muy confuso pero poco a poco todo se va hilando… hoy escuche en la radio al director de 16 años que realizo Repitentes (Sebastian Badilla), y escuchando atentamente lo k decía me di cuenta lo fácil k parece hacer cine, y en general lo fácil k parece hacer cualkier cosa, todos kieren escribir, todos kieren actuar, pero así mismo se van kedando en el camino, el punto es k cuando comienzas por jugar a ser un director terminas siendo un simple jugador… todo lo contrario a Woody, estamos faltos de arte encuentro, estamos faltos de personas k respeten el arte, falta cine de antaño cuando era placentero reirse y pensar y no sólo ir a comer cabritas.
k stes bien, ale.
Dónde se puede ver la cinta?
A qué precio?
En qué horario?
Son datos necesarios para evitar de mi parte una fuga inmediata de su sitio para ir en busca de las necesarias respuestas.
De esos pequeños detalles dependen cosas como la fidelidad del lector, sus revisitas, la utilidad del medio y un etcétera de cosas propias del periodismo en la red.
Quizás en otro post envíe yo mismo la respuesta, pero no quiero interferir con el trabajo que realizan, pero si desean un aporte sobre libros o algo semejante, cuenten con este joven periodista, me basta una invitación.
Y porsupuesto no podía despedrme sin felicitarlos por el sitio.
Saludos
Ricardo MOrales Wolter
Para escribir una critica hay que saber escribir. Pero no es mi intencion quedarme en ese tema. Continuemos con la pelicula. Tengo la imnpresion de que solo conoces a Allen de una manera bastante snob, si, la misma clase de personajes de los que el director se rie en sus films. Tus comentarios son muy vagos y considerar a Woody (un cineasta infaltabale en las revisiones cinematograficas de los 70 en adelante) tan solo como un comediante, me parece vergüenza. Es cosa de ver que su mejor pelicula es drama puro. Por supuesto que me refiero a Interiors (en caso que no creas que es la mejor solo ve a los grande criticos que si conocen a Allen, me refiero a Hector Soto y Alberto Fuguet).