En el caso Los Cavieres miembros de la Fiscalía son acusados de colaborar con el narcotráfico. Destacando el caso del fiscal adjunto Juan Pablo Buono-Core Berardi. La extensa red de protección de los mafiosos indica que poseían contactos bastante importantes para mantener sus actividades ilícitas. Vivimos en un país en que la delincuencia crece cada día, los jueces prefieren llenarse en bolsillo en lugar de enjuiciar a los criminales y el jefe de policía tiene por apellido Gordon, y eso que no estamos en Ciudad Gótica, la ciudad maldita.
Estas acusaciones de corrupción constituyen solo un nuevo escándalo dentro de las impresentables deficiencias de la justicia chilena. Los supuestos “intocables” señores de la justicia no gozan de apoyo ciudadano. Ante las múltiples encuestas que señalan al Poder Judicial como una de las entidades públicas menos creíbles, los excelentísimos, parciales, honorables y libres de toda corrupción concluyeron que su mala imagen era culpa de los periodistas. Demostrando una falta absoluta de humildad, fueron incapaces de reconocer sus propios errores.
Aterrado ante la idea de una justicia aplicada por los injustos, se me vinieron a la mente algunas de las públicas apariciones de los “señores jueces ilustrísimos”. Lea y saque sus propias conclusiones.
El Libro Negro de la Justicia Chilena: el año 1998 la periodista Alejandra Matus público un libro en el cual se describían detalles del comportamiento de los jueces tanto en su vida pública como privada. Casos de viejos verdes que perdonaban a jovencitas para después cobrarles favores indecentes. Intrigas y misteriosos sobres de dinero. De tratarse de ciudadanos comunes, ya sería algo grave. Aunque tratándose justamente de quienes imparten la justicia, es algo francamente vergonzoso. Más aun cuando deciden inmediatamente prohibir su circulación, por contener injurias y calumnias. ¿Por qué habría tanta preocupación por evitar que saliera a la luz publica si (supuestamente) solo eran mentiras? “El que nada hace, nada teme”, reza el viejo adagio. Ante tanto temor por parte de los supremos… pareciera que el Libro Negro sea más cercano a un diario de vida que a mentiras de los siempre mentirosos y nunca bien ponderados periodistas.
Informe de la Tortura: en septiembre del 2004 el presidente Lagos se infla el pecho para mostrarle al país el Informe de la Tortura. Uno de los mayores logros de la Concertación. En el denominado Informe Valech es destacada la labor de la Iglesia Católica y la prensa independiente en denunciar los abusos a los derechos humanos. Sin embargo, dos gremios quedan muy mal parados: La prensa oficial y los tribunales de justicia. Mientras el mismísimo Canal 13 hace un mea culpa mostrando a Claudio Sánchez y lo “bien” que la pasaban los detenidos en el Estadio Nacional, los supremos solo atinaron a decir –nuevamente– que se trataba de injurias y calumnias. Pero lo peor estaba por venir: en cuanta entrevista dieron los jueces de la época, afirmaban que no tenían nada de que arrepentirse. Errar es humano, el perdón es divino y la hipocresía de la Suprema Corte.
Caso Spiniak: es septiembre del 2003 y el país se encuentra conmocionado ante uno de los escándalos de pedofilia más grandes de la historia. Gemita Bueno es una pobre victima con intenciones de reirse en la cara de todo Chile y cobrar el cheque que los canales de televisión ansían darle. En su afán de informar, Chilevision decide investigar al juez Daniel Calvo. Descubren que este juez es homosexual, nada realmente grave. Pero frecuentaba saunas gay donde podría haber abusado de menores de edad. La noticia remece hasta la médula al país. Todo el mundo alaba el hallazgo de Chilevision, su contribución a la información y la justicia. Menos (nuevamente) los supremos, ya que ellos estaban muy preocupados de no permitir la utilización de cámaras ocultas. Porque claro, ellos son muy honorables y no van a andar defendiéndose entre ellos. El periodista de Chilevision Alejandro Guillier es condenado a presidio. Los jueces de la Corte Suprema creen haberse salido con la suya, una vez más. Sin embargo, el escándalo es tan impresentable que finalmente Guillier sale en libertad, aclamado por las multitudes.
Si van a ser estos señores quienes estén a cargo de la justicia en este país, sería bastante mas recomendable retroceder en el tiempo al infalible código de Hammurabi: ojo por ojo, diente por diente. Así la gente común podría sentirse más segura ante los bandidos, los niños violados menos indefensos ante los pervertidos y los periodistas finalmente podrían ejercer el derecho de informar.
También puede interesarte:














![Jaime Chincha en 4P [9]](http://farm5.static.flickr.com/4007/4706990982_5345c68ec9_s.jpg)
![Jaime Chincha en 4P [8]](http://farm2.static.flickr.com/1271/4706346289_87d6a01199_s.jpg)
![Jaime Chincha en 4P [1]](http://farm5.static.flickr.com/4016/4706239073_bf91ffc8a5_s.jpg)





Hay varias cosas que no me gustaron del texto. Primero, se tiende a informar de las resoluciones de los tribunales en primera instancia pero no se sigue con el caso más adelante, si nos fijamos en fallos de Cortes de Apelaciones y Corte Suprema veremos que hay gran homogeneidad, lo que si, considero lamentable el bajo nivel de muchos jueces de primera instancia.
Segundo, en cuanto al libro negro de la justicia, quisiera decir que aunque digan mentiras de ti, creo que nadie tendria porque permitir que se promulguen esas mentiras y aun mas tener la carga de desmentir, y por supuesto hay que considerar que mas de algun lector lo consideraria por verdadero, manchan tu imagen de todas maneras aunque sea mentira.
Finalmente en el caso del juez Calvo, el problema que se produce es que era un lugar donde no se podia ingresar con camaras, entonces ocurre que cuando tu logras probar un hecho por medios indevidos ello no tendria relevancia en el juicio, y se produciria una violacion de derechos, y ahi la situacion se pone compleja, porque nos constan los delitos de un tipo pero de acuerdo al derecho no deberiamos promulgar lo conocido.
Saludos
SE NOTA QUE ES UN NOTERO O INTENTA SER PERIODISTA EL QUE ESCRIBE O ESCRIBIO ESTE ARTÍCULO, YA QUE NI SIQUIERA INDAGO SI EFECTUVAMENTE EL FISCAL BUONO CORE PARTICPÓ EN LO QUE SE ACUSABA.
NO HAY DUDA DE QUE FALTAN PERIODISTA DCENTES QUE INVESTIGUEN BIEN Y NO ESCRIBAN PARA VENDER.