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El partido socialista y su desfiguración política

Por camilo espinoza



Una de las principales críticas a los partidos de izquierda, especialmente los más ligados al marxismo, es su anacronismo. Sin embargo, esta crítica es un arma de doble filo. Si bien, proporciona un factor a valorar, como lo es la conciencia de contexto político, social y económico actualizado, esta puede llegar a engullir las raíces propias que dan forma a un partido. Es el caso del Partido Socialista de Chile, bloque político profundamente deformado, que logró llevar a la presidencia del país a un individuo que poco menos quiso cambiar el mundo, y que hoy en día tiene a la primera mujer presidenta de Chile trabajando en nombre de la globalización, emitiendo proyectos de ley con el colador del gremialismo.

 Seríamos ilusos si pretendieramos que la política fuese estática en el tiempo y el espacio. En cierta medida, resulta fundamental el hecho de que la política se vaya alimentando y transformando en la medida que las sociedades vayan cambiando y traduciendo hacia las distintas geografías. El choque se produce cuando los propios principios, que automáticamente son directrices de cambio, se distorsionan. Víctimas de estas mutaciones han sido dos de los grandes referentes de la izquierda partidista de este país, el Partido Socialista y el Partido Radical.

 En el estatuto del PS , modificado por última vez en agosto del 2002, se señala que “El Partido Socialista de Chile es un partido popular y de izquierda, autónomo, democrático y revolucionario, en tanto persigue un cambio social profundo. El socialismo es la respuesta al neoliberalismo y al capitalismo globalizado”.

 Mientras que, por otro lado, Michelle Bachelet, en la inauguración de una planta metalúrgica en Alemania que poseía capitales chilenos, el año 2006, dijo “la globalización para Chile es una gran oportunidad. Tenemos que dotarla de instrumentos jurídicos que puedan gobernarla y transformarla en una gran palanca de progreso. De ahí nuestro énfasis en un orden internacional fundado en el derecho, el multilateralismo y un comercio sin barreras, que permita la circulación de bienes y servicios bajo instituciones y marcos jurídicos apropiados”.

 Pero la contradicción – aquella que por un lado se declara contra el capitalismo globalizado y, por el otro, promotor del comercio sin barreras - no sólo es apreciable en un plano discursivo y teórico, sino que, trágicamente, también lo vemos en la práctica, en donde todas las medidas que van en vías de solucionar un determinado problema social - ya sea en el ámbito educacional, de salud, laboral, previsional, etc. - están destinadas a fracasar debido a una razón fundamental: La incapacidad gubernamental de generar proyectos de ley acordes a su proyecto político y de responder a un ideal de país.

Una de las principales excusas que buscan justificar la ausencia de esa capacidad es la cohesión social y el consenso político, inspirado en aquello que se dio a entender, durante los períodos de la concertación, como reconciliación nacional y paz social, que más que paz, lo que busca es letargo y obediencia social. 

Creo que, en rescate de sus principios y por una cuestión de honor político, el partido socialista debería imponer una directriz de trabajo que busque la mejor distribución de la riqueza del país, asumiendo que “para que hayan menos pobres es necesario que los ricos sean menos ricos” * como premisa de labor. Que para encontrar la paz social es necesario generar las mismas oportunidades para el progreso de las familias chilenas de manera horizontal y no de mantener un sistema que, en sí, es insostenible, ya que promueve la división de ricos y pobres de una manera injusta. Y no encerrarse en entuertos y conjeturas que pretenden defender una coalición con partidos sumidos en la incertidumbre, como lo es la Democracia Cristiana. El PS debería buscar el apoyo popular sin que esto signifique renunciar al motivo de su existencia.

(*) Manifiesto sobre la Pobreza, Juan Pablo Cárdenas.

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3 Comentarios Comenta ↓

  1. 1

    lindo texto :)

  2. 2

    La gran trampa de esas maravillosas ideas planteadas en documentos de partidos, es que el PS está dentro de una coalición política de CENTRO-izquierda, lo que destruye cualquier intención de articular un programa que profundice ciertos cambios hacia la estructura neo-liberal que sigue presente en el país. La DC está muy cómoda con esta doble cara de la coalición, que por cierto ha construido en los últimos 15 años importantes programas públicos -pese a todas las dificultades que reitera diariamente los artículos del duopolio Copesa-Edwards- pero que sigue presa en este molde impuesto por los chicago y los gremialistas con la dictadura.

    Igual es penoso, no sé si viste el documental La hija del general, ahí Bachellet se ofusca mucho cuando le preguntan -en un corte comercial creo que en UCV- que como era posible que ella impulsara un programa de gobierno tan cercano a ideas neo-liberales siendo SOCIALISTA. Ella respondió que no era socialista, sino concertacionista.

  3. 3

    A pesar de lo dogmático de un partido (como lo es el PS inspirado por el Marxismo y la UDI con el Fascismo), es imposible gobernar en absoluta consecuencia con aquello, debido a que todo sistema democrático valora y protege la diversidad de ideas y personas.

    Ya hemos sido protagonistas de episodios en nuestra historia, y sin más lejos de la de nuestro país, que nos han demostrado que todo gobierno o partido que a querido imponer desde el poder su doctrina lo ha podido hacer sólo a través de la fuerza, ya que no podemos esperar que todos actuemos dejando de lado nuestras postura y nuestra conciencia. Y como señalaste “El parido socialista es… democrático y revolucionario…”

    Creo que para nadie que se considere una mujer u hombre demócrata quisiera vivir episodios como los ocurridos durante los setenta y ochenta, como lo fueron el gobierno de izquierda de la Unidad popular y la dictadura de derecha de Augusto Pinochet.

    Esto es lo que ocurre actualmente con el Partido Socialista y especialmente con la Concertación. La Concertación de Partidos por la Democracia nació como una alternativa a la dictadura y al Orden Público Económico Liberal instaurado por la Constitución de 1980, pero junto a ello tenia la difícil misión de reconciliar a Chile y sus diversos sectores. ¿Hubiese podido lograrse aquello si se imponía un modelo esencialmente estatista y se iniciaba un brusco proceso de distribución del ingreso que obviamente afectaría a las clases acomodadas de nuestro país? Yo creo que no amigo mío.

    El partido socialista y la concertación no sólo llegaron al poder con la intención de de imponer una doctrina, sino de impulsar social y económicamente al país. La globalización es una proceso inevitable, el que debe ser abordado con inteligencia y astucia, y no visto tan sólo como una manifestación del imperialismo (como diría Hugo).

    Lo que sí rescato de tu artículo es que en verdad la Concertación el PS requieren urgentemente de una directriz que los diferencie de la Alianza… para los primeros la diferencia entre ricos y pobres debe ser una realidad imposible de considerar como absoluta a diferencia de los segundos que creen en esta diferencia como un “hecho de la naturaleza” y por ende inmutable.



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