Quizá el uso de una paráfrasis tan burda no haga honor a una saga poco conocida pero que ha ejercido una influencia enorme en el género de ciencia ficción. Creación de Isaac Asimov, autor prolífico como pocos, este obra cobra una magnitud tan grande a través de sus páginas que cualquier comparación de su trama con otras historias le queda chica. De una u otra manera, la ciencia ficción debe su madurez a los cinco libros que componen la saga de Fundación, que abarca mil años de historia humana en un futuro muy lejano. Un futuro demasiado cercano al nuestro, donde los errores de la historia se vuelven a repetir. Pero hay una salvedad: un hombre que atraviesa las nieblas de la incertidumbre para develar el camino a seguir por sus sucesores y evita que la humanidad caiga en una barbarie demasiado conocida. Todo esto teñido de principio a fin por el hecho de que la sociedad en su conjunto crea la historia.
El argumento de Fundación parte de una premisa tan simple como terrible: en un tiempo muy lejano de nuestro siglo XXI, la humanidad ha colonizado la totalidad de la galaxia, y vive unificada bajo el trono del emperador galáctico. Sin embargo, son tiempos de crisis, de recesión y lucha. Un científico genial vislumbra el desastre (la inminente caída del Imperio) y ayudado por la ciencia imaginaria de la psicohistoria (una psicología social de masas matemáticamente estructurada) decide reestructurar el periodo entre la caída y el surgimiento del nuevo Imperio Galáctico. Para ello, establece dos colonias donde las ciencias y las artes serían conservadas. O eso es lo que dice, pues el verdadero propósito es crear una nueva forma de entender la existencia de la humanidad, donde la física y la psicología vayan de la mano. El motivo último de Hari Seldon, el psicohistoriador que gatilla toda esta saga, es recuperar el impulso creador que es la savia vital del progreso humano.
Para aquel acostumbrado al efectismo de la ciencia ficción actual puede que pentalogía de Fundación aparezca como difícil de leer y disfrutar. No hay espadas de luz, armas laser o grandes batallas. Los héroes de Asimov se asemejan más al Sherlock Holmes de Conan Doyle que al Luke Skywalker de Lucas. Es cierto, son aguerridos y sin temor, pero cuentan con
un arma mucho más poderosa que cualquier misil atómico: la inevitable fuerza de la historia, historia construida de antemano. El relato es también una relectura de nuestros propios pasos: en el primer tomo, Fundación, asistimos a la creación de la primera colonia, aquella que será la punta de lanza de la reconstrucción del Imperio. Es una visión del paso del supersticioso Medioevo al iluminado Renacimiento, con su comercio floreciente.
En el segundo tomo, Fundación e Imperio, la colonia se enfrenta a los remanentes del moribundo imperio anterior, debilitado pero inmensamente poderoso. Además, se introduce una variable incontrolable en la persona de un mutante, un humano capaz de manipular las emociones y pensamientos de otros con suma facilidad, y que pone en peligro todo el plan. Finalmente, en el tercer tomo, La Segunda Fundación, el mutante es derrotado y la historia vuelve a su cauce, para revelar en sus páginas finales la ubicación de la misteriosa Segunda Fundación, guardiana de la primera.
Los otros dos libros, Los Límites de la Fundación y Fundación y Tierra, adquieren un cariz mucho más íntimo pero no por ello menos importante. Es el relato de un viajero de la Fundación, un solitario piloto espacial que sale en busca del origen de la humanidad.
Los tópicos que el autor ruso nacionalizado estadounidense toca a través de toda esta obra son tan propios como la vida misma: las vicisitudes de la política, el enfrentamiento entre lo antiguo y lo nuevo, la búsqueda del destino. La evolución humana no como realización personal si no colectiva. La decadencia como oposición a lo verdaderamente humano, el progreso. Y al final, la reafirmación de que somos seres completos, donde otro y lo uno, lo tangible y lo sublime son dos manifestaciones de una misma cosa, el alma del hombre.
¿Por qué leer a Asimov y en particular Fundación? Razones hay muchas, pero quizá la más significativa es que en sus páginas podremos encontrar un nuevo significado de la palabra humanidad. Esa que con sus sombras y luces se manifiesta terrible, salvaje, destructiva, pero a la vez hermosa, noble, altruista. Una humanidad que probablemente seguirá siendo la misma en mucho tiempo, en ésta, nuestra galaxia.
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Aunque siempre he sentido curiosidad por la obra de este autor, nunca lo he leído. Muy buena columna y aunque por lo leído en ella es posible que mi cosmovisión del hombre y la historia no sean del todo compatibles con la del autor de la saga, la revisión hecha por José me hace tener muchas ganas de leerla.